Ajitah: “El miedo es indispensable para la disciplina en tela aérea”

Desde las aulas de Ciencias Sociales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, soñaba con tener algún día, un centro cultural. Hoy, dedicada totalmente a la práctica y enseñanza de la acrobacia en tela, les enseña a sus alumn@s a vencer los miedos a través de esta mágica disciplina artística.  Ella forma parte de la Escuela de Arte Consciente y tiene como meta convertir su hogar en el Centro Cultural que alguna vez soñó. 
 
Ajitah, maestra de acrobacia en tela.
Crédito fotográfico: Discoteca Ophera
Por Silvia Rodríguez Siu
 
Ajitah, según me cuentas, uno de tus hijos fue el primero que se subió a la tela y tú, aterrada.
 
Yo miraba y decía: “¡qué bonito!”. Pero cuando mi hijito, que tenía ese tiempo 8 años, se subía a la tela y lo hacía bien alto, lo miraba y me daba mareos, me quería desmayar. Yo le decía al profesor que no suba tan arriba y él, me animaba a que suba para que vea que no pasaba nada, que no había peligro.
En ese entonces, empecé a tomar clases de masoterapia, pero sentía que necesitaba otra actividad, así que me dije: “ya bueno, voy a empezar aquí”. A mí me daba mucho miedo.  Sí tenía fuerza para seguir y todo, pero para hacer todos los trucos, para realizar giros de 360°, demoré como un mes porque me daba demasiado miedo y poco a poco fui superándolo hasta que un día me dijeron para realizar mi primera presentación.
 
Queda atrás, la etapa universitaria y decides emprender tu vida como Artista, ¿fue la decisión correcta?
 
Empecé en la Casa Vrinda en el Paseo Colón.  Mi familia no se lo esperaba. Terminé el curso de masoterapia, pero finalmente, me dedico más a esto, porque una vez que un@ empieza y si te gusta, hasta sueñas que estás en la tela haciendo trucos (sonríe).
Lo que es básico sobre acrobacia en tela, me lo enseñaron y de allí, viendo videos, voy experimentando.  De pronto digo: Voy a hacer esto y luego, me sale una cosa parecida y lo transmito a mis alumn@s.
 
¿Te gusta enseñar más que aprender?
 
Me encanta enseñar y también me gusta aprender. Yo misma sigo preparándome para poder darles más a mis alumn@s, porque enseñar es una satisfacción grande, no te imaginas.  Incluso, hay alumn@s que hacen cosas que yo no puedo hacer: Porque son más elástic@s; porque tienen mejor porte; porque han practicado ballet. Suben y verl@s qué bien les sale, “se me cae la baba”.  L@s veo y es como si yo estuviera haciéndolo, como si me prestaran su cuerpo para realizar algo que físicamente no puedo.
 
Tania, una de las alumnas de Ajitah
Y les gusta tu clase; vienen de todas partes hasta Los Olivos.  Veo que lo disfrutan y además, según me comentaron, optan por dejar fiestas los fines de semana siendo tan jóvenes, para llegar con una buena condición física y resistir la clase del sábado o del domingo.  Ell@s manifiestan que les gusta tu clase porque eres una maestra que brinda todos sus conocimientos, que no se guarda nada.
 
Sí, vienen desde La Molina, Santa Anita, Magdalena, El Callao, de muchos distritos lejos de aquí. ¡Es tanto el apego y el gusto que uno llega a sentir hacia la tela! Yo me siento ¡Uf!, cómo te podría explicar, entras en éxtasis. Siento como si estuviera volando, algo mágico, y si te ponen una música que te gusta, la puedes sentir más e interpretar en la tela. Uno de mis maestros me inculcó que debo enseñar todo lo que sé y eso lo he interiorizado, así que se los doy a mis alumn@s esperando que llegado el momento, también puedan transmitirlo.
Tania y Gía durante la clase de Ajitah
 
Cuando uno toma su primera clase, ¿Te suben alto o empiezas abajo?
 
Depende de cada alumn@. Algun@s suben ya en la primera clase;  hay otros, en cambio, que no logran subir hasta 1 ó 2 meses después, pero, generalmente, siempre empezamos desde el piso, desde la colchoneta: Se les hace un nudito con ejercicios para que vayan agarrando fuerza, equilibrio, que sientan la sensación de estar en el aire, pues, más adelante, cuando ya estás arriba, te da mareos, se te va la sangre a la cabeza, entonces, con los ejercicios de respiración aprendes a controlar todo eso, incluso el miedo.
Hay alumn@s más avezad@s que otr@s. Yo les digo: “tienen que sentir miedo”, es indispensable. Si no tienes miedo, te puedes matar. El miedo es algo normal, algo que debes tener porque con ello aseguras tu vida. Y eso es lo que les enseño desde el principio. Primero que hagan todo bien, correcto, al ras de la colchoneta o todo abajo y cuando veo que ya tienen control, que tienen fuerza: ¡arriba!
 
¿L@ alumn@s nuev@s necesitan una preparación física previa?
 
Hay personas que vienen y que nunca han hecho ejercicio en su vida. Aquí, empiezan desde el abdominal más simple y el ejercicio más básico; incluso, a mover las articulaciones.  No es un requisito indispensable haber hecho danza o acrobacia previamente.
 
De izquierda a derecha, las alumnas Gia y Tania realizando ejercicios
siguiendo las indicaciones de Ajitah
En tu caso, tu cuerpo es hiperlaxo de nacimiento.
 
Hago Yoga desde hace once años. Esto me ayudó a estirarme, porque antes, siendo muy jovencita, levantaba pesas pues deseaba ser fibrosa.  La práctica de las pesas hizo que mi cuerpo se hiciera más duro y perdí elasticidad. Recuerdo que de niña, estiraba mis piernas y me las ponía detrás del cuello; me daba volantines, me abría de piernas, en fin.  Pero cuando empecé con las pesas, ese estiramiento lo perdí y solo pude recuperarlo más tarde, con el yoga.
 
Ajitah al centro de dos de sus alumnas


¿Cuántas horas practicas? Esta disciplina es muy fuerte; hay mucho desgaste físico.
 
Normalmente, son 2 ó 3 horas inter-diarias porque hay que darle descanso al cuerpo.
Quemamos 500 calorías, es decir, más que muchas otras disciplinas.  Además, se tiene la tarea de la preparación física diaria.  Esto no es una cuestión que todos los días debes subirte a la tela.  Es importante preparar tu cuerpo para tener resistencia.
 

 
Y, ¿cómo manejas la exigencia de una temporada de circo?
 
En el circo puedes hacer entre 1 a 4 presentaciones al día, dependiendo del circo.  Si es un circo chico, cada artista es libre de hacer una interpretación. 
Esta última temporada interprete a Elsa de Frozen y utilicé el aro aéreo que es otra disciplina que se puede practicar.  Yo usaba el aro y el trapecio para hacer mi preparación física, pero mi especialidad es la tela.
 
Ajitah interpretando a Elsa de Frozen en el circo.


Te has presentado en otros lugares.  ¿Cuál es la sensación que te deja el pasar de un ambiente de circo a otro de, por ejemplo, discoteca?
 
En la discoteca siento como si fuera a salir a bailar, pero en la tela. Allí realizo un espectáculo de 20 minutos sin parar. Es fuerte, sobre todo porque una se encuentra en un ambiente cerrado, donde huele a cigarro, donde no respiras bien. Pero me ha pasado que por la misma adrenalina, se me han pasado los 20 minutos y bajo como si quisiera seguir bailando (ríe).
 


¿Hasta cuándo te gustaría seguir jugueteando en el aire?
 
Hasta que mis huesos se deshagan. Cada día hay algo nuevo que aprender.
 
Y ¿aprendes de tus alumn@s?
 
Claro que sí. Hay tiempos en que me desanimo.  L@s veo a ell@s con tanto afán, con esa capacidad de querer aprender, de seguir adelante, de no darse por vencid@s, que  me inspiran realmente.
 
En esta casa se siente muy buena energía: Tu compañero es Músico, tus hij@s te siguen los pasos en la disciplina aérea; vienen tus alumn@s a tomar sus clases de acrobacia. ¿Es un poco concretar la idea que tenías en el 2001 de tener un centro cultural?
 
Sí, deseo promover más el espacio. Quiero incorporar más disciplinas, pues deseo convertir esta casa en un centro cultural. Mi papá me la cedió. Él está feliz de escuchar las risas y que siempre haya gente joven aquí, aprendiendo.