TOMÁS PROCHAZKA: LA BELLEZA ES UN SENTIMIENTO MUY PERSONAL

Definitivamente, este es un buen año para el Artista peruano Tomás Prochazka.  Tras su primera muestra individual de pintura bajo el nombre de “La Máquina de Redención” y participar en la también, primera muestra dentro del Colectivo Caffeine Heroes - ambas inauguradas en simultáneo en galerías distintas -, se prepara para participar dentro del “Barranco Open Studios” este 16 y 17 de abril,  y en mayo, en una segunda muestra colectiva. Proveniente de familia de artistas e intelectuales – es bisnieto de Carlota Carvallo – en la presente entrevista, este talentoso pintor, quien se perfila como uno de los referentes del Realismo en el Perú, nos comenta desde una mirada muy particular sobre diversos temas del arte y el ser humano.
 
Por Silvia Rodríguez Siu

Tomás Prochazka y su obra "La Máquina de Redención"
(fotografía autorizada)

En el 2014 te eligieron como uno de los ganadores del premio “Summer Workshop Scholarship Contest” en el que fuiste becado para estudiar un mes  en el “Atelier Florence Academy of Art” de Italia, que, según me comentas, es una de las mejores escuelas de pintura académica europea de donde han salido pintores famosos que han fundado escuelas en otros países del mundo: ¿Tenías siempre, un referente de esta escuela y querías llegar allí?

Sí, desde que estaba en los primeros años en Corriente Alterna y descubrí su página web donde veía los trabajos de los alumnos, pensaba: ¡Wow! ¡Tienes que ser un semidios para entrar allí! Para mí, era imposible llegar a ese nivel y  con trabajo lo estoy consiguiendo. 
Lo bueno de la época en que me he formado es que, toda la información ya está en internet; y si el entorno en el que estás no es necesariamente estimulante para esto, igual, una persona con suficiente curiosidad y con espíritu autodidacta, encuentra su camino: llegas a los que serán tus ídolos.

En dibujo y pintura, digamos que te destacabas de los demás niños, claro, todos los pequeños pintan y dibujan lindo, pero, tú, probablemente hacías los trazos más definidos: Si naces con ese talento más exacerbado, te vas diferenciando.
 
Tenía más entusiasmo y creo que eso es lo que te hace mejorar.  El dibujo y la pintura es un círculo virtuoso de entusiasmo: Haces algo; luego, haces algo mejor, y  si tus padres te alientan, dices: ¡Ah! ¡Les gusta lo que hago! Entonces, mejoras porque estás en ese círculo virtuoso.

Eres muy crítico o exigente contigo mismo porque al hablar, es como si midieras tus trabajos en un antes y un ahora; pero, no necesariamente quiere decir que lo hacías mal, sino que ahora tienes más experiencia, más práctica, conoces más cosas.

Obviamente, en el momento, yo sentía que no lo hacía del todo bien, aunque, me gustaba el resultado porque lograba transferir una imagen en mi mente, a un papel, pero, podía claramente comparar con otros pintores y sabía que no estaba listo; habían muchos artistas a los que yo decía: “Quiero ser como ellos”.
 

"La pureza se hornea a fuego lento"
Óleo sobre lienzo, 120x60cm
Pero ahora que acabas de finalizar tu primera exposición “La Máquina”, que se vienen otras colectivas este año, y que tus trabajos se están dando a conocer más a raíz de las entrevistas en los medios de prensa escrita, estás tomando una personalidad propia. Ya no quieres ser como tal artista, sino, estás empezando a ser tú, que es lo mejor.

Actualmente no tengo conflictos de identidad porque estoy todo el tiempo inspirado. Hasta ahora no me ha pasado una verdadera crisis, un bloqueo creativo; más bien tengo como demasiadas ideas al mismo tiempo: A veces tengo cinco y el tiempo para hacer una; para cuando termino el primer cuadro tengo cinco ideas nuevas; siempre algunas tienen que morir en el camino. Pero, eso es porque tengo un método creativo muy firme y es que, mis cuadros más personales, todas son metaforizaciones de mi autobiografía, es decir, en la medida que yo  vivo, tengo nuevas experiencias; y como tengo un lenguaje visual, no solamente siento cosas, sino, las visualizo.
 
En La Máquina, tu exposición realizada en febrero último, un poco explicas eso y lo que llama la atención es que son musas las que pintas, ¿qué tienen qué ver contigo?

La Máquina es la conclusión de mi historia que empieza en el 2012 que es también cuando comencé a “usar la pintura ya no para hablar sobre pintura”, sino para hablar sobre mí como un método de catarsis: En ese momento tenía como muchos secretos, habían cosas que yo no podía decir y las podía semi-expresar (porque no las quería decir del todo), a través de la pintura.  Después de eso, entré a una etapa de liberación: La Máquina es la manifestación de la libertad expresiva en todo, es decir, paso de eso a ser o a crear la máxima manifestación de belleza que pudiese idear, porque antes de eso, tenía como autocensura a expresar libremente lo que me gusta.
 
¿Qué es para ti la belleza?

 La belleza es un sentimiento muy personal.  Yo uso mucho la metáfora: es como un barco y la atracción en general: Tú eres un barco y si vas con las velas y te dejas llevar por el viento, te lleva nomás y llegas a lo que te parece bello, lo que es auténtico.  Si remas, estás yéndote, conscientemente buscando otras cosas.  Cuando se trata de belleza, de creatividad y de tomar las grandes decisiones de la vida, uno trata de remar a hacia donde el viento sopla.

¿Y hay belleza en la tragedia en las cosas feas, en las cosas negativas?

Sí, también. De hecho, uno de mis compromisos, luego de La Máquina, es celebrar todas las dimensiones de la vida porque, por ejemplo, puede ser muy hermosa una cosa triste y cuando uno está así, si lo ahoga y lo niega, es un falso optimismo, porque no se puede estar todo el tiempo feliz.  Entonces, yo quiero celebrar la tristeza, la felicidad, el amor, la belleza, la fealdad, todo lo celebrable porque es parte de la vida.
Estampida
Óleo sobre lienzo
150 x 70 cm

¿Cómo un chico de 25 años puede llegar a pensar con tanta madurez?

Siempre pienso mucho; trato de facilitarme el camino en la vida porque, si uno no se inspecciona, puede repetir los mismos errores.  Entonces, mi idea es conocerme muy bien y al mundo exterior para relacionarme lo mejor posible con eso.  Principalmente, la fuente de mi inspiración es la vida amorosa que me ha enseñado, me ha educado.  Me parece que una manera de conocer a alguien es en esos momentos cuando uno está solo.  Yo le doy muchas vueltas al tema del amor, las relaciones entre personas, las relaciones con uno mismo, la dignidad y trato de anotar todo, pero no lo hago todo literal, lo anoto todo en códigos, en metáforas: de la misma manera que pinto metáforas, también las escribo como una forma de registrar mis aprendizajes, en la que llamo “La Épica de Redención” que termina con “La Máquina de Redención”, y todo ese recorrido está escrito: cuando se lo enseño a alguien se da cuenta que lo he escrito muy para mí, pero se puede leer independientemente y disfrutar de manera estética. 

¿Crees que el Arte contemporáneo puede ser apreciado por todos?  Todavía se le puede percibir como elitista y para un artista puede ser limitante que lo vean así.

A mí me parece que la música, actualmente, es mucho más honesta que el arte contemporáneo porque en este último hay un elitismo sobre entender la obra. Creo que hay cierta gente que está disfrutando mucho de ser “el que entiende” y el Artista deja un espacio para que unos cuantos lean y el que ha leído es “el que entiende” y los demás son “el pueblo”.

Me gusta llegar a la gente de una manera más directa. Al respecto, tuve una discusión con un profesor de Arte que duró una hora: Yo pienso que se puede comunicar un sentimiento, y él sostiene que el sentimiento es una vía para llegar, para que una persona se acerque y lea finalmente, tu concepto, la parte intelectual de la obra.  También hay una guerra súper fuerte contra la literalidad, lo anecdótico.  Por ello, sostengo que, por ejemplo, una canción pop es eso: tiene un sonido, te mueve de una manera (algunos se sienten felices, otros tristes) y tienen una letra que habla de tal cosa y ya; no se complican y llegan a personas con un nivel de apertura y de sinceridad diferente: Eso es lo que yo trato de hacer en mis pinturas.
 
Riendas
150x110cm
Óleo sobre lienzo
Los colores que usas, los temas, llaman a todo tipo de público.

Vienen con la esencia de la obra; es un tipo de obra que no humilla; creo que se está humillando mucho al espectador: Yo estoy, básicamente, casi a su servicio.  Componer una obra es tratar de entregar un mensaje de manera efectiva a cualquiera.

Carlota Carvallo es un personaje emblemático para la cultura peruana: ¿Desde niño ya eras consciente qué significaba?

No, yo era bien despistado, es decir, no estaba permanentemente consciente que tenía una familia de artistas.  Carlota es mi bisabuela por línea materna.
Yo, personalmente, estoy retomando la pintura desde antes del Indigenismo, la pintura del  Siglo XIX, Realista.  Yo veía en el Indigenismo todavía, parte del realismo que me gusta: El trabajo en color, en volúmenes, la manera en la que pinta mi bisabuela, pero también está con la ola del impresionismo muy presente. Entonces, yo creo mis propios héroes, según mis criterios: Porque Picasso sea famoso y todos conozcan su nombre, eso no lo hace mi héroe; yo no aspiro a ser el tipo de artista que fue él.  Tengo un gran y profundo respeto familiar por mi bisabuela; también, he visto sus cuadros y encuentro mucho que admirar en sus pinturas, pero, cuando se trata de reputación, eso no me significa mucho. 

¿Ser Artista es duro?

Supongo que depende cómo definas qué es duro.  Yo puedo haber sacrificado mucho tiempo, disponibilidad, descansos; puede ser duro, pero a la vez, emocionante, muy bueno para mí. Yo creo que más duro es ser alguien que no eres.

A raíz de las dos muestras que has tenido: Una con el Colectivo Caffeine Heroes y tu primera individual “La Máquina” empiezas a tener tus seguidores: ya te escriben más y por allí, aparecen personas que recurrentemente te comentan por las redes sociales; incluso, algunas que se inician en la pintura te consideran como un referente contemporáneo.

Mi página de Facebook estaba hasta hace 2 meses en 600 y ahora está en casi mil y hay que tener en cuenta que es sin publicidad. Estoy siempre allí, dialogando con ellos. Me gusta conversar con gente que realmente le interesa mis trabajos. Me gusta bastante lo que me escriben en internet porque la gente es muy grata; muy lindos sus comentarios siempre.

Me encanta ser un referente porque me hace recordar mis inicios, cuando estaba en el primer año de Corriente Alterna y yo también tenía mis referentes en ese momento.  Entonces, que me vean ahora así, es genial, porque me da la sensación que estoy llenando un espacio que falta en Lima.

Lo que más alimenta al Artista son los aplausos y el reconocimiento. ¿Qué recibiste con la muestra “La Máquina”?

Era una expo más espiritual para mí, y entonces, lo más importante fue que el cuadro estaba hecho y lo más bonito que yo recibía es ese logro que se llama “La Máquina de Redención”.  A partir de ese momento, oficialmente, dejaba de cargar con las culpas que tenía: Me convertí en una nueva persona a través del arte.


"La Máquina de Redención"
2.30x230mts
Óleo sobre lienzo
 
¿Cuánto tiempo te demoró el cuadro principal que es de inmensas proporciones? (2.30 x 2.30m)

Había maneras más rápidas de hacerlo, pero por puro amor, lo hice de la manera más meditada porque, yo podría haber dibujado directamente el contorno de las ropas y caer de frente a la forma, como es muy usual (yo también lo hago a veces); pero, en lugar de ello, dibujé con un método que empieza en los huesos, y encima de los músculos, la tela; entonces, de adentro hacia afuera: Primero, todas las medidas de todo para ubicar; luego, ubicar las partes claves de los huesos, esqueleto, el ambiente y perspectiva, músculos, caras, manos, fondo. Y ese método de dibujo, como no escatimé en esfuerzo, me tomó un mes y medio de todo el proceso; solo la línea y eso es notable, pero también había mucho que corregir: al final, me di cuenta que lo había pintado medio y tuve que repintar mucho.  Faltando un mes y medio, empecé a estar bastante desesperado, pero era lo que necesitaba para entrar al 100% de mi esfuerzo.  Me gusta tener tiempo también para mí y hacer otras cosas; tener una vida más variada, pero, esta vez, no pude hacerlo porque estaba con mucha presión y nunca había trabajado tanto y tan seguido. Para mi último fin de semana venía trabajando 18 días consecutivos sin descanso, sin ninguna otra actividad que no sea pintar ese cuadro.

Tomás, ¿qué hay del ego? ¿cómo se maneja eso?

Difícil. Cuando dos artistas conversan (y esto me pasa con mis colegas) hay un choque de egos; siempre es mejor optar por la humildad, porque, si optas por el ego, pierdes.  He tenido algunos conflictos directamente relacionados con ese tema, pero ya están resueltos; pongo por encima la cuestión de la amistad y el compadrazgo del arte.  Igual, siempre va a dar una sensación de poder y de control: poder componer un cuadro; generar un sentimiento de belleza en otros: tienes que ser un fan del control para pintar.
Es La Inercia!
Óleo sobre lienzo
90x90cm
Y esto sucede en un pintor diferente a artistas de otros géneros, porque realmente, el pintor está en su espacio y no hay un jefe, un director u otra persona; no depende de nadie para trabajar.

Sí.  A mí me gustaría no estar tan solo para tener más críticos.  Acá en Lima está el pintor Eduardo Deza; es una de las pocas personas que va tras lo mismo que yo.  Lo conocí recién el año pasado; ambos habíamos oído de nuestros trabajos; pero, aparte de él, allí se acaba más o menos, el panorama del academicismo de la pintura realista en Lima, al menos en la generación actual de atelier occidental. Hay más pintores realistas de otras generaciones pero tratan temáticas y métodos con los que no me identifico. Tengo que irme a un lugar que me rete.  Ese es mi próximo paso. Voy a irme a España en julio, por tiempo indefinido: por arte, por reto y por amor también.  Quiero recuperar un poco de esta humildad; estar en un ambiente en donde no soy de los mejores, sino, más o menos.  Yo siempre tengo esa hambre: Si no estoy dando clases, estoy aprendiendo por mi cuenta: Me hago mis propios cursos de dibujo y anatomía, solo. Dibujo gestual, pintura; cuando veo que algo me falta, comparo mi obra con la de un referente y a la carrera me voy a mejorar ese punto débil.

Volviendo a “La Máquina”, a tu concepción, has explorado tu interior; ¿qué piensas de la vida?  Nosotros nacemos y ya estamos condenados a morir; entonces, si hay conciencia de ello, sabemos que hay cosas que hacer y aprovechar el tiempo; es un poco como meterte a “la matrix”: ¿concibes la vida de esa manera? ¿qué es la vida?

Es curioso: yo soy una persona con un lado muy racional y otro muy emocional, ambos fuertes y que conviven muy bien; los he amistado: ante la realidad, lógico; y ante las verdades personales, muy emocional.  Soy ateo y no creo que existan espíritus, ni dios, ni nada; solo el mundo material; pero soy muy espiritual, a pesar que no creo en los espíritus porque, tengo clarísimo que en el mundo de la imaginación todo es posible: Yo me meto en mi mente como los niños cuando tienen un amigo imaginario; tengo este mundo interior donde son mis reglas.  Un poco contrapone la dureza, el caos, el accidente del mundo real y proceso lo que hay en mi mundo interior y lo regreso al mundo real en la forma de un cuadro.  Entonces, sobre la vida pienso que es un accidente cósmico que ocurre de una serie de átomos que se juntaron de la manera correcta, y el ser humano y su conciencia son también un accidente, y la muerte es el fin.

¿No te da pena?

No, para nada. Porque eso te hace dar cuenta que la vida es muy escasa en el universo y una especie de oportunidad para celebrarla: El momento que estás aquí es único y para manifestarse; entonces, yo hago eso y no tengo pruebas de que haya un dios a quien agradecerle, pero, me siento grato de la oportunidad de vivir.

En pintura peruana, ¿quiénes son tus referentes?

Mi profesor, Leonel Velarde, quien estudió en Bellas Artes y luego, en una academia rusa realista en plena moda del abstracto.  Me influenció mucho por lo que me decía. Creo que un profesor tiene que enamorarte del trabajo, y él es quien me enamoró de la pintura.  Ha vivido desencantado siempre de enseñar a futuros artistas conceptuales porque lo que a él le gusta es la pintura y vio en mí, ese potencial.  En la historia del arte tengo memorizados los nombres y obras de muchísimos pintores y escultores que me influencian muchísimo, y siempre hay que respetar a los grandes maestros, ya que es su legado el que continuamos hoy. También sigo a más de 80 pintores realistas que ya son “de clase mundial” en redes sociales, así que siempre estoy al día con lo que van publicando.

Y qué sucede contigo como profesor: ¿Te gusta enseñar? ¿Lo haces para sobrevivir o una combinación de ambos?

Durante el año pasado enseñé, sí, un poco para sobrevivir porque no podía vender lo que producía, ni aceptar encargos porque estaba pintando “La Máquina”.  Pero el dinero nunca es el motivo para enseñar.  Probablemente, si me hubiese importado el dinero, si hubiera estado buscando eso, hubiera escuchado los mitos de pintar y no me hubiera metido a hacerlo.  No hago nada por sobrevivir: prefiero ser pobre en una esquina de la calle y pintar con café que estar en una oficina y tener una vida moderada: Estoy listo para lo peor; yo seguiré haciendo lo mío.

No soy una persona muy solidaria; soy casi egoísta en todo; pero la única cosa que me gusta dar es “lo que yo tuve”: Darle la oportunidad a otro de aprender mucho más rápido que yo, que me alcance, me supere: Me gusta enseñar.  También me gusta hablar mucho de pintura y ser profesor me da la oportunidad de volcar todo lo que he estudiado y todas mis notas mentales, que normalmente la gente no estaría dispuesta a escuchar.  Uno mismo repasa haciendo eso.

Me gustaría, eventualmente, poder ampliar la cantidad de gente a la que le enseño y hacer un atelier; quiero dar ese legado.  Lo que me gusta es cuando un alumno realmente se puede comprometer a mi nivel, a estudiar de verdad, pues, hay mucha gente que entra como un experimento (“quiero probar mi pasatiempo”), pero, llega un punto en el que te das cuenta que como pasatiempo no vas a llegar a pintar bien: tienen que realmente meterse de lleno.  Al igual que a mi profesor Leonel le agradó que yo fuera comprometido, me gusta que mis alumnos tengan la misma actitud. No soy un profesor que se guarda información,  que trata de reservar información en la clase y guardarse secretos del oficio que lo mantengan en una posición de ventaja técnica, siempre trato de dar mucho y ayudar todo lo que pueda.  Creo que eso también va a darme una ventaja como profesor. 

El 16 y 17 de abril participarás en el Barranco Open Studios y en mayo, en una nueva colectiva con Caffeine Heroes: ¿Qué viene luego?

Ir a vivir a Madrid en julio.  Tal vez, si estuviera haciendo otro tipo de arte, me quedaría, pero, este momento de mi vida es el correcto para ir a donde quiera y probar.
 
Tomás Prochazka y su obra "A mí déjame en el mar"
 
 


2 comentarios:

Mónica Prochazka dijo...

Felicitaciones Tomás, sigue adelante!

Juan Lechin dijo...

Guau! Hace rato ningún pintor me impresionaba tanto...